De la dieta al Testing: Por qué fallan nuestras buenas intenciones con la calidad
Hace unos años fui a un nutricionista. No tenía ningún problema con la comida, pero quería verme mejor. Cuando llegué, me preguntó cuál era mi objetivo. “Bajar grasa y ganar músculo”, le dije. En aquel momento, su respuesta me dejó descolocado: “Eso es imposible. No funciona así. Primero tienes que hacer una cosa y luego la otra. Las dos a la vez no pueden ser”.
Trabajando en el mundo de la calidad, me he dado cuenta de que esta conversación resume perfectamente uno de los mayores problemas cuando los equipos intentan mejorar sus prácticas de testing. Se parte de objetivos contradictorios o poco claros.





